Benedicto Astete Muñoz nació en Angol, provincia de Malleco el 6 de abril de 1945, los estudios de básica y humanidades los realizó en su ciudad natal y se tituló de Ingeniero Industrial en Electricidad en la Universidad Técnica del Estado en Santiago de Chile.
Casado con Doña Eliana Rocha Rojas de cuya unión tienen 4 hijos y que ya se multiplican en 9 nietos.
Su labor profesional la ejerció en Ferrocarriles del Estado por un período de 4 años y en Codelco Chile División El Teniente por un período de 29 años. Paralelamente a estas actividades, a partir de 1983 y hasta la fecha, se ha dedicado a la Agricultura en parcelas de su propiedad.
Los avatares de la vida le han permitido ejercer tres oficios: Ingeniero, Minero y Agricultor, que lo han introducido en mundos totalmente diferentes, dando acceso a leyendas y vivencias dignas de relatar.
A la fecha ha escrito cuatro libros: Misceláneos Anacrónicos (2009), Entelequia Anacrónica (2017), Crónicas, relatos y otras yerbas (2017) y Los siete vicios apocalípticos (2020). No cabe duda que la eterna lucha entre el Bien y el Mal, al interior del individuo, nos ha marcado. A través de la evolución de nuestro ser, hemos ido perdiendo nuestra animalidad y nos hemos transformado en seres sociables y con cierto control sobre nuestra agresividad. Pero aún nos falta mucho, ya que estamos estancados en la evolución de nuestra conciencia.
La inteligencia del hombre, le ha permitido un desarrollo acelerado de las ciencias y las tecnologías. Pero el desarrollo de la inteligencia sin el autocontrol de la conciencia, ha dejado al hombre sentado sobre un barril de pólvora, jugando con fósforo, ya que no tiene la capacidad para manejar tanto poder tecnológico sin autodestruirse.
Estamos enfrentados a esta disyuntiva: o aceleramos la evolución de nuestra conciencia, o estamos condenados a nuestra propia autodestrucción.
Muchos intelectuales de nuestra época, ya han dado por muerto al hombre, debido a su naturaleza intrínsecamente perversa, sería ya imposible revertir la destrucción del medio ambiente, y la ambición y el egoísmo que acompaña su accionar, destruirá el muro del humanismo.
Los conceptos e ideas aquí desarrolladas presentan una alternativa de sobrevivencia y que responsablemente podamos dejar un mundo mejor a nuestros descendientes y no la tragedia destructiva que está en marcha.
Los invito a participar, en forma activa, de los conceptos aquí desarrollados, donde su colaboración ayudaría a crear un camino de luz, para este oscuro presente de nuestros días.





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