
Angélica Alejandra González Guerrero, siente la poesía como una vocación, un estado de vida, buscando siempre en todos los ámbitos de las cosas que nos rodean a la bendita POESÍA.
Ha publicado cuatro poemarios; Imaginaciones Públicas, Departamento 202, Transeúnte y Poemitas con azúcar (Poemario infantil).
Desde los 14 años supo que la poesía sería su forma de sobrevivir y de existir dentro de una sociedad y fuera de ella, se ha revelado ante muchos por su vocación poética sin importar límites. También cuenta con interesantes intervenciones en antologías literarias y exposiciones experimentales de poesía.
(extracto)
CAMINO MADRIGUERA
Los caminos se han unido como dos líneas del viento
En ese cuarto donde convergen las risas de pájaros.
Hemos sido libres alas,
Hemos sido roedores sin madrigueras.
Hemos sido, nada más que eso.
Y ese es el sentido de la nada.
El espesor de tus ojos
sigue cavando las paredes de la tierra
que se quejaba como camino en flor
después del beso de los queltehues
que amanecen entre agujeros.
Caminos madrigueras llenos de saliva,
Llenos de oscuridad que nos guían
hacia el abismo de los gusanos.
Sentido de la nada perforado por la locura
de perdernos como roedores
en las cavidades de la profundidad
más siniestra de la realidad donde duele la lejanía,
Donde duele el camino que se pierde
en la oscuridad de nuestras madrigueras,
Sombras roídas por la magia de las bestias,
Silencios estrechos que cargan
con las líneas del tiempo,
Y se inflaman las venas de roedor
que sostiene mi sangre.
Es ella la que alza sus alas rosas
al viejo patio del hospital
donde se experimentó con mi negrura de sueño,
Sombras y sombras que vuelan al prado seco
de las cordilleras,
Y somos vuelos rayados que refunfuñan
contra el sentido
de vivir en este mundo de intentos
que hierven en el sexo animal,
Y es esa hembra la que sigue insistiendo
con la erección de las madrigueras
donde somos un sólo pedazo
de carne podrida y hedionda.
Caminos madrigueras de cuerpos anidados de gusanos
vueltos al revés de la geografía
que chorrea y chorrea leche
hasta amamantar a esas ratas que en el alma penan.





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