
Ricardo López Vásquez (1983), oriundo de San Francisco de Mostazal, comenzó su carrera de escritor en la ciencia ficción, pero en su obra ha abarcado otros géneros como la acción, el misterio y el romance, caracterizándose por un relato rápido y por construir personajes marcados por vidas complicadas. Con “Crónicas de Pelantaru”, su tercer libro publicado pero el quinto que ha escrito, regresa a sus orígenes en la ciencia ficción. Se compone de siete relatos relacionados entre sí y ambientados en un futuro hipotético, que detallan el camino que recorre una colonia interplanetaria chilena que busca su independencia. En ellos, se muestran los marcos ambiguos y no siempre legales en los que se mueve el proceso independentista y como afectan la vida de los ciudadanos comunes, dando a entender que los términos “bueno” y “malo” dependen del lado en que se miren.
(extracto)
LA PROTESTA (fragmento cuento)
El Gobernador Jonathan Jerez estaba aún en su despacho a esa hora de la mañana. Estaba nervioso; era poco usual que se pusiera nervioso, pero en esa oportunidad lo estaba. Ya había enfrentado muchas protestas antes de la gente a la que gobernaba, pero ese día presentía que todo sería distinto, que había algo raro en el ambiente, se podía oler en el aire que algo había cambiado.
Miró por la ventana blindada y camuflada con tecnología militar hacia el exterior y vio a la muchedumbre agolpada en las puertas de la Gobernación, su residencia y lugar de trabajo, gritando consignas en contra de su gobierno, en contra de su gestión y de su persona. Le dolía que gritaran en contra suya, de su persona, podía tolerar que lo criticasen por su gestión, pero le costaba asimilar los insultos en su contra y en contra de su familia. En el último tiempo incluso sus hijos habían tenido que salir al colegio escoltados y sus compañeros empezaron a alejarse de ellos. Su esposa dejó de visitar amigas y permanecía encerrada en la residencia, trabajando desde ahí en las tareas que supervisaba, principalmente la gestión de orfanatos, amparo a damnificados por las tormentas invernales y otras labores que tenían que ver con ayudas humanitarias, a pesar de que cuando él asumió el cargo de Gobernador, su esposa se ganó de inmediato el cariño de la gente por su carisma y sencillez. Por algún tiempo esa mujer había sido su más importante sostén de popularidad.
Pero eso fue cambiando paulatinamente con el paso de los años, ya llevaba tres en el cargo. Siempre supo que gobernar Pelantaru era difícil, era un desafío que pocos se atrevían a tomar y aunque el Presidente de Chile era quien lo designaba, siempre, por costumbre, éste hablaba antes con el elegido para preguntarle si estaba dispuesto a asumir el desafío.
Decir no, en todo caso, era como un suicidio político; la rica colonia interestelar de Pelantaru era el motor de la economía no solo chilena, sino que de la décima parte de la Tierra, sus recursos satisfacían mercados de todo tipo, mineros, agrícolas e incluso servicios como la banca. Uno de los bancos más importantes de la humanidad era el Banco de Pelantaru.





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