Carlos Matamala Rivas, hijo de Luis Enrique Matamala Jara, chileno, con algunos años de educación básica, autodidacta, empleado particular (estafeta a subgerente, fue su trayectoria en Gath & Chávez de Concepción), y de Luz María Rivas Matus, con estudios básicos, ejemplo de esas mujeres que trabajaron a tiempo completo sin sueldo, como madre con dedicación exclusiva a una niña y cinco varones.
Comenzó a dibujar y colorear alrededor de los 6 años de edad. Al año siguiente aprendió a leer y escribir, lo que disminuyó los tiempos dedicados a las imágenes. Las lecturas le dieron a conocer la vida de Jesucristo y la simiente del humanismo cristiano, que respeta y conserva hasta hoy. Luego ingresó a los estudios formales.
Como estudiante de Medicina en la politizada Universidad de Concepción, el aprender a ver el escenario social, le aclaró las grandes desigualdades, que eran extremas en los vecinos pueblos mineros de Schwager, Lota, Coronel y otros, acercándolo a las luchas del Partido Comunista Chileno. Entre 1970 y 1972, se especializa en Enfermedades Respiratorias en el Hospital del Tórax de Santiago.
Con el Golpe Militar en Chile (11 de septiembre de 1973), toma una “beca obligada” a Suecia, desde octubre 1974 hasta mayo 1980. En ese país, conoció y entendió los logros del ideario socialdemócrata nórdico y con el apoyo de su esposa, pudo dedicar tiempo a la expresión de ideas anti-dictadura, con murales, poemas, comentarios y análisis sociales y técnicos políticos. Pese a los riesgos en Chile, retorna a comienzos de 1980. Rehacer el camino de trabajo en su país fue una tarea ardua, pero persistió en el empeño hasta el retorno de la democracia. Hoy, cree que puede ser útil en el quehacer de ampliar la necesidad de unidad de la ciudadanía chilena en torno a la solidaridad.
Con IMAGINERÍAS PERSONALES, Carlos Matamala intenta hacer un aporte social solidario para facilitar la interpretación de lo que sucede en nuestro país y sus relaciones con el planeta globalizado. Una mirada personal, respaldada por una vida de servicio médico técnico, pero también con calidez afectiva y respeto humano fraternal. Reconoce que no fue fácil el caminar, porque hubo que enfrentar las dificultades comunes que tienen los que creen en el servicio responsable y en el respeto a la vida en todas sus formas, con ansias de lograr un mundo mejor para sus descendientes, en armonía con la naturaleza.
Este libro contiene además pinturas, poemas, vivencias, como expresión y rechazo a las desigualdades, con la intención de sembrar un espíritu unitario en la perspectiva de las soluciones.




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